Un mensaje que parece venir directamente del infierno

Cosme Beccar Varela 
LBM #213 
07/08/2001 



Es una canallada demoníaca. La farsa satánica de dos médicos y una bióloga anunciada hoy con bombos y platillos por los medios masivos de comunicación merecería sólo el silencio despectivo de la gente honesta sino fuera por el deber de rechazar públicamente semejante brutalidad, que evoca los experimentos biológicos del nazismo en busca de la “raza superior" y sus crueldades inauditas.

Es tal la enormidad de la afrenta a Dios y a toda la Humanidad que no pudiendo aprisionar, juzgar y condenar a semejantes criminales, es necesario escribir utilizando un lenguaje desusadamente fuerte. Más que un artículo, se exige una proclama. No por mal humor ni por venganza, sino para estigmatizar a estos mercaderes de la muerte y descalificarlos definitivamente, si fuera posible. Al menos ante los lectores de este diario.

No se trata de una opinión contra otra opinión: es la conciencia de todos los hombres sanos y bien constituidos contra la impostura de estos mensajeros del infierno. Ellos no son interlocutores válidos: son fieras sedientas de horror, tan criminales como los abortistas que matan niños verdaderos, y en un cierto sentido más petulantemente blasfemos porque su atentado se dirige en flecha hacia el propio plan creador de Dios.

La Naturaleza ha sido creada por la sabiduría divina e hizo a cada cosa con una esencia a la cual le dió ser existencial.

La esencia de los seres humanos es un compuesto de alma y de cuerpo. El alma es espiritual pero informa a la mente y al cuerpo, cuya composición es perfecta y de una inmensa complejidad.

Uno se marea de sólo tratar de imaginar los millones y millones de células diferentes que constituyen los distintos órganos del cuerpo que funcionan coordinadamente y dan como resultado una vida sana.

La vida humana se compone de actos espirituales realizados por el alma mediante sus instrumentos corporales que son los sentidos internos (memoria, imaginación, sentido común y estimativa) y externos (vista, tacto, oído, olfato y gusto) y también las manos y la capacidad de trasladarse en el espacio.

Además, Dios creó al hombre y a la mujer para la multiplicación de la raza humana. Esto, a su vez, dió origen a cualidades femeninas y masculinas diferentes que enriquecen la cultura y la civilización.

¿Podría haberlo hecho de otro modo? Tal vez, pero lo creó asi y sostener lo contrario sería de mala fe pues violentaría todas las evidencias.

Por otra parte, Dios quiso que el hombre naciera como un bebito indefenso y pasara por diversas edades en las que primero es un infante, luego un niño, luego un adolescente, un joven y por último un hombre o una mujer plenamente desarrollados. El proceso lleva unos 25 años, más o menos, con diferencias entre unos y otros.

Por eso, es evidente que la esencia humana creada (o sea, su ley natural) exige que el hombre nazca en una familia, porque en los primeros años de su vida es casi un inválido, ya que no puede valerse por sí mismo para vivir, y en los años anteriores a la madurez es un "minus habens" en ciencia y prudencia y necesita la enseñanza de sus padres y de sus maestros para progresar.

Esto último indica que Dios creó también la sociedad que a su vez exige la desigualdad de sus miembros porque unos serán útiles a sus semejantes para una cosa y otros para una diferente. El conjunto será la sociedad política, único ámbito en el cual el hombre puede alcanzar su plena madurez. Si todos fueran iguales la sociedad carecería de razón de ser y se disolvería en medio de atroces luchas.

Estas verdades elementales son ignoradas olímpicamente por los tres farsantes y sus comparsas mediáticas que proclaman con una desvergüenza inaudita que se están preparando para "clonar" seres humanos en breve, tal vez en Noviembre de este año. El sistema así designado pretende que es capaz de reproducir un "ser humano”, idéntico a un ser humano real del cual se extraen células que, supuestamente, se reproducen en forma ordenada hasta formar un cuerpo humano.

Según un experto alemán en "clonaciones", Rudolph Jaenisch, presente en el inconcebible congreso de la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU (NAS) en el cual hablaron los histriones de marras, las células animales "clonadas" hasta ahora, han dado origen a seres “anormales, aunque externamente parezcan sanos".

Y el inglés Iam Wilmut, que fabricó esa cosa que parece una oveja y a la cual se la llamó "Dolly", dijo que "más del 90 de los “embriones" clonados, mueren en el útero o poco después de nacer". ("La Nación”, 8/8/2001, pag. 10)

Cuando el fabulador Antinori intentó desmentir a Jaenisch sosteniendo, a los gritos, que él había conseguido seleccionar los “embriones" normales de los anormales, éste le "respondió secamente: 'no hay forma de hacer eso'" ("Clarín", 8/8/2001, pag. 38).

Severino Antinori tiene un laboratorio en Roma (no una "clínica" porque este nombre se emplea para designar lugares en los que se cura a la gente y no antros en los que se manipulan indecentemente células humanas) donde hace esta clase de experimentos.

Falsamente dice que lo hace para ayudar a los padres estériles a tener hijos. Es posible que les haga creer eso a los infelices que acuden a él y es posible también que, como consecuencia de este vigoroso impulso publicitario que le ha regalado la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU y la prensa, este hechicero consiga sacarles unos cuantos millones al conjunto de estos pobres incautos.

Pero que pueda "fabricar" hijos sin el concurso natural de una mujer y de un hombre, es imposible. Podrá fabricar monstruos sin alma (porque Dios infunde el alma sólo a los hijos nacidos naturalmente de mujer), de los cuales "más del 90% deberán ser destruídos" y el resto, conservados si alcanzan a mantener una apariencia exterior semejante a un ser humano. Pero un niño, eso jamás harán.

Lo intolerablemente falaz del ateísmo moderno es que, por un lado, propician el aborto con toda clase de sofismas delictivos diciendo que sobran niños y por el otro, fingen condolerse de quienes no pueden tener hijos y les proponen venderles unos monstruitos no-humanos (a precio de oro, como veremos enseguida) con el horroroso detalle de que, exteriormente, tal vez se parezcan a los niños!.

Es repugante. Toda contradicción consciente es repudiable, pero ésta, es nauseabunda.

La Cámara de Representantes de los EEUU acaba de aprobar un proyecto de ley que prohibe la "clonación" en todas sus formas. “Una poderosísima industria de la salud" que ya donó "$93.000.000 (para) las campañas proselitistas de varios políticos, entre ellos influyentes senadores" ("Clarin", 8/8/2001, pag. 38) ya está en campaña para impedir que el Senado convierta ese proyecto en ley. Queda clarísimo asi que todo esto es, además de una ofensa a Dios y a la intelilgencia, un repulsivo negocio.

Y si algún dato más faltara, señalo que otra de las personas que estuvo en el congreso propiciando esta enormidad es la bióloga canadiense Brigitte Boisselier, "directora científica de Clonaid, una empresa de la secta de los 'raelianos' que creen en los extraterrestres y prometen a parejas estériles clonar bebes a cambio de 200.000 dólares por adelantado ("La Nación", ibidem).

"Pague y espere sentado", podría ser el lema de estos embaucadores. Pero si bien el bebe prometido no existe ni existirá por esa vía, los 200.000 dólares son reales y concretos y hacen un simbólico "cling" al caer en la caja recaudadora de la Clonaid. ¡Y a esto le llaman "ciencia"!

En suma: el congreso de la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU se convirtió en una feria para estos tres charlatanes y de ahi partió el virus de la mentira diabólica a dar vueltas por el mundo, infectando las inteligencias y las almas.

Diabólica sí, porque semejante intento de enmendar el plan creador de Dios, tan inútil como soberbio, sólo puede ser concebido por aquel Lucifer que creyó poder resistir a Dios negándose a servirlo y fué precipitado a los abismos desde donde inspirará a estos individuos. ¿Y esos "extraterrestres" en los que dice creer la Boisselier, no serán propiamente los habitantes del Averno?

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