El caso del Padre von Wernich. Una letal combinación de odio, miedo y estupidez.
Cosme Beccar Varela LBM #814 11/10/2007 Odio. Odio injusto, descarado, potente, asesino. Odio que sólo se sacia destruyendo todo lo que odia, y lo que odia no se identifica por culpas personales sino por la mera pertenencia a las clases y grupos odiados. No interesa probar la autoría de un hecho odioso. Eso es secundario. Apenas cabe cumplir las formalidades que oculten detrás de sus falsos oropeles la hedionda realidad del odio. Odio frío, calculado, decidido, con voluntad de destruir hasta los cimientos y sobre el yermo de la destrucción esparcir sal para que no pueda jamás rebrotar ni siquiera un humilde retoño de la raza odiada. Odio militante, organizado, apoyado sobre sofismas largamente elaborados que no pretenden convencer sino apenas imponerse por la amenaza y el soborno. Los que concretamente hubieran padecido los agravios con los que el odio se disfraza, son apenas una casualidad, una excusa descartable para disfrazar el odio con los ropajes de la justicia. Odio que di...